El Gruñódromo

sábado, julio 29, 2006

¡La prensa!

Desde los diez a los veintisiste años fui lector de periódico diario, a diario. Después se me pasó. Hasta tal punto fue así que recuerdo claramente haber preguntado a mi padre qué era el caso Flick, ingrato arranque de la financiación ilegal en España que se tardaría años en solventar, más o menos.

Reconozco que, por tradición familiar, el periódico más leído era El País. Pero algún otro caía de vez en cuando.

Aunque al principio mis lecturas eran menos críticas y casi todo lo impreso era para mí una verdad innegable, poco a poco fui poniendo en cuarentena afirmaciones, hasta llegar al momento actual, en el que el contraste de la noticia, cuando esta llega, es un deber absoluto.

El caso es que me veo incapáz ahora de saber si mi prevención inicial hacia las noticias se debe a mi evolución como lector o bien al deterioro de la ética de "los medios", que tiñen con fuerza intangible pero presente la información con su línea editorial, tratando de sembrar opiniones donde solo deberían crecer informaciones.

A lo que vamos, que observo cada vez con más desagrado que las noticias se redactan de forma que se inducen conclusiones, no siempre válidas. Estoy convencido de que, para definir la línea editorial y la opinión de un periódico lo único que hace falta es su artículo editorial, clarito y sin concesiones. Y lo otro no es más que burda manipulación (por cierto, cada vez más burda).

Por poner un ejemplo, mi querido El País (que escribe su nombre sin tilde en mayúsculas, a pesar de las indicaciones de la RAE al respecto) se empeña en seleccionar fotos en las que la Señora Condoleeza Rice aparece con expresión furiosa y peligrosa. No es que yo no esté de acuerdo, no, en criticar la política exterior norteamericana. En efecto, concuerdan mis ideas al considerar a esta buena señora, en efecto, un ser peligroso y un tanto despiadado, dotado de más poder del que merece. PERO, señores, eso de que intenten inducirme subrepticiamente y con alevosa subliminalidad esa opinión me parece, ejem, muy poco ético. ¿No hay fotos de esta mujer un poco más normales? Porque tengo la impresión de que se seleccionan aquellas en las que la pobre está estornudando, o en mitad de una palabra, o pidiendo un café con leche en ruidosa cafetería, de tal forma que enseñe los dientes, apriete los labios, y marque cejas confluyentes sobre su nariz. Así, claro, ¡mamá miedo! Si esto ocurre con las fotos ¿qué no sucede con la parte escrita? Analizo y veo lo mismo. Se selecciona cuando sale la noticia, si es que sale, y el como sale, y el donde sale. Y al final, cuan buenos son unos humanos y cuan malos otros, amen.

Veamos otro ejemplo en La Razón, también con fotografía como protagonista. Aparece la noticia de las críticas del Presidente Zapatero a la política missil-destructiva israelí. A falta de mejor foto, una en la que ZP aparece rodeado de dirigentes iraníes, con turbante y rota tradicional el señor primer ministro iraní. En pequeñito, aparece en el pié de foto que es una imagen de archivo. En efecto, la foto no tiene nada que ver con la noticia, pero, oye, queda bien ZP rodeado de musulmanes de aspecto exótico-malvado ¿no? Y así tratan de dar entender desconocidos contubernios entre nuestro presidente y... ¿Quienes? Porque ligar la crítica a una guerra de ahora, con otro país que no interviene en ella, mediante una foto de muchos meses antes del conflicto, con ZP, con su postura actual respecto al conflicto... es hacer encaje de bolillos. O es que la razón permanecía en estado onírico durante la composición de la noticia, y claro, salió el coco. Poco parece importarle a este periódico que la permanente asociación árabe+señor malo sea de un racismo que atufa. Y todavía van de defensores de los judíos, a los que, si por ellos fuera, mantendrían en un estado de permanente estereotipación que incluiría usura, narices ganchudas, levitas, y demás signos decimonónicos-caricaturescos. Qué hipocresía.

Basten estos dos botones como muestra, y háganse extensivos a El Mundo, El ABC, o quien quieran.

Vamos, que hoy día se puede leer el periódico, pero con guantes, prudencia, y pinzas, no sea que uno se contagie de acefalia. O de acefalia y neoderechismo, que es peor.

Un saludo