Vacaciones El Funeralísimo
Llega el recordatorio de la traición de parte del ejército que en 1939 logró liquidar el ilusionante régimen democrático de la II República. Permítanme recalcar lo de traición. No entraré demasiado en eso, porque poco hay en lo que entrar. Si veían a España tan mal, lo que podían haber hecho los sublevados, en lugar de lo que hicieron, era reforzarse en su honradez y trabajo como fuente de todo progreso, organizarse, escribir, crear un partido político, fundaciones en defensa de los conventos destruidos por los exaltados... ¡tantas cosas! Pero no, ellos prefirieron el pronunciamiento, la traición trapera a la palabra y a su propio honor con ella, la guerra, la muerte, la represión, al aislamiento del mundo moderno, el ordeno y mando, la corrupción institucionalizada, ¡tantas otras cosas que nos podíamos haber ahorrado! Eso, y millón y medio de muertos, claro.
Pero en fin, el caso es que aparece en televisión el señor abad del Monasterio sito en el Valle de los Caídos, y dice (parece un chiste y todo, pero no tiene la puñetera gracia) que los prisioneros que construyeron el Valle no estaban tan mal, que eran voluntarios, que no se forzó a nadie a ir, que sus condiciones fueron mejores que en otros sitios ¡que hasta recibían una paga!
Bueno, bueno, bueno, señor abad. ¡Si parece un campo de vacaciones! Al parecer, la guerra civil que llevó a esas personas a estar prisioneras sin delito y sin juicio no tiene nada que ver con esto. Claro, el que se encontraran represaliados por sus ideas, tampoco. Y, bueno, que hubiera gente torturada, violada, fusilada por los traidores vencedores, en condiciones mucho peores que los del Valle, ya permite salvar los trabajos forzados del mismo como beneficiosos para la humanidad. Ah, y la paga, claro, que sin duda podían ir a gastarse en las tabernas de El Escorial ¿no? Ah, olvidaba que no podían salir. ¿Y los que morían durante los duros trabajos? Naaada, unos desagradecidos.
Olvida el señor abad que las personas encarceladas en los trabajos del Valle, así como en otros lugares de represión, no eran delincuentes. Que nunca debieron terminar allí. Que los traidores les quitaron a sus familias, sus bienes, sus libertades, para dejarlos moviendo piedra en horribles condiciones para exaltación de un régimen totalitario, fascista y filonazi. ¿La paga? Después de haber masacrado a tanto inocente, de causar el episodio más penoso de nuestra historia, de los muertos durante la construcción del famosos Valle, se la puede meter el señor abad por el culo.
Señor abad, no es en absoluto cristiano pretender justificar una injusticia con la excusa de que hubo otra gente que fue peor tratada. La injusticia es la injusticia, y la presencia de otra mayor no la transforma en justa. ¿No lo sabía? ¿No se le había dicho nadie?
¡Qué hipocresía, señor abad! Si no fuera porque usted, en el fondo no cree en dios ni tiene ninguna fe, si no fuera por eso, le diría que se pudriera usted en el infierno.
Buenos días,
S.
P.D. Por favor, abandone este mundo en cuanto pueda, la humanidad se lo agradecerá. Mientras tanto, hágame caso ¡cállese!
Pero en fin, el caso es que aparece en televisión el señor abad del Monasterio sito en el Valle de los Caídos, y dice (parece un chiste y todo, pero no tiene la puñetera gracia) que los prisioneros que construyeron el Valle no estaban tan mal, que eran voluntarios, que no se forzó a nadie a ir, que sus condiciones fueron mejores que en otros sitios ¡que hasta recibían una paga!
Bueno, bueno, bueno, señor abad. ¡Si parece un campo de vacaciones! Al parecer, la guerra civil que llevó a esas personas a estar prisioneras sin delito y sin juicio no tiene nada que ver con esto. Claro, el que se encontraran represaliados por sus ideas, tampoco. Y, bueno, que hubiera gente torturada, violada, fusilada por los traidores vencedores, en condiciones mucho peores que los del Valle, ya permite salvar los trabajos forzados del mismo como beneficiosos para la humanidad. Ah, y la paga, claro, que sin duda podían ir a gastarse en las tabernas de El Escorial ¿no? Ah, olvidaba que no podían salir. ¿Y los que morían durante los duros trabajos? Naaada, unos desagradecidos.
Olvida el señor abad que las personas encarceladas en los trabajos del Valle, así como en otros lugares de represión, no eran delincuentes. Que nunca debieron terminar allí. Que los traidores les quitaron a sus familias, sus bienes, sus libertades, para dejarlos moviendo piedra en horribles condiciones para exaltación de un régimen totalitario, fascista y filonazi. ¿La paga? Después de haber masacrado a tanto inocente, de causar el episodio más penoso de nuestra historia, de los muertos durante la construcción del famosos Valle, se la puede meter el señor abad por el culo.
Señor abad, no es en absoluto cristiano pretender justificar una injusticia con la excusa de que hubo otra gente que fue peor tratada. La injusticia es la injusticia, y la presencia de otra mayor no la transforma en justa. ¿No lo sabía? ¿No se le había dicho nadie?
¡Qué hipocresía, señor abad! Si no fuera porque usted, en el fondo no cree en dios ni tiene ninguna fe, si no fuera por eso, le diría que se pudriera usted en el infierno.
Buenos días,
S.
P.D. Por favor, abandone este mundo en cuanto pueda, la humanidad se lo agradecerá. Mientras tanto, hágame caso ¡cállese!

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